
La felicidad, un anhelo universal y complejo, se manifiesta de formas diversas en cada individuo, moldeada por la edad, la cultura, la genética y las vivencias personales. Este estado va más allá de simples sentimientos pasajeros de gratitud, alegría o satisfacción; está intrínsecamente relacionado tanto con la evolución filogenética, que se refiere al desarrollo histórico de una especie, como con la evolución ontogenética, es decir, individual.